Identidad para un sueño || Ulog #2

Obtener un documento de identidad en una de las burocracias más –no sé que adjetivo usar, son tantos…– del mundo, es todo una odisea, no solo por la larga espera –que suele ser común en algunos países– o el mal trato de empleados públicos, sino por la simple imposibilidad de hacerlo.

Desde lo más básico –cédula o DNI en otros países– hasta un pasaporte, no hay material, no hay sistema, no hay oficinas, en fin, una serie de excusas que limitan el «derecho a la identidad». Esto es un gran inconveniente, ya que para cualquier trámite burocrático, son necesarios los documentos.

En mi caso, tenía dos años esperando a obtener mi pasaporte, después de pagarle a gestores, sobornar a un par de funcionarios públicos, entre otras actividades ilícitamente necesarias, pude buscar mi documento, pueden imaginar lo feliz que estaba, no tengo siquiera cédula, por tanto, es un gran peso de encima que me quité.

 

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¿Irme? Hace tiempo tomé la decisión, sin embargo, ahora me pongo a pensar: ¿Qué haré? Siempre he tenido una visión clara de lo que iba a hacer, desde que estaba en el colegio sabía que me dedicaría al sector industrial –de alguna u otra manera–, que sería un elemento importante en la actualización del parque industrial venezolano para poder competir en el mercado mundial.

Tenía planes de iniciar una startup en la universidad, era algo relativamente sencillo, pero me iba a hacer de mucha utilidad para obtener la experiencia necesaria en el área electrónica. Cuando estaba haciendo los planes, me sorprendió que en una universidad pequeña estén los conocimientos y tecnologías necesarias para hacer equipos que, en su mayoría, son importados.

Claro, estos son muy baratos, pero con trabajo e investigación, se podrían abaratar los precios como para no tener que importarlos. Pero bueno, ya estoy divagando….

 

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En fin, tenía todo muy bien planeado, estaba haciendo ciertos cursos mooc, leía mucho sobre los temas relacionados a mi futuro emprendimiento; hasta que me di cuenta que eso no sería rentable, no por la idea, sino por las circunstancias.

Pero eso es harina de otro costal, lo cierto es que: ¿Robaron mis sueños los comunistas? Porque esa es la verdadera pregunta, ¿me vencieron? No sé tú, pero mi respuesta es: ¡NO!

Cuando decidí dejar esos planes a un lado, no fue porque las circunstancias me obligarán, no, soy demasiado orgulloso para eso, simplemente no puedo dejar que personas ajenas tengan poder sobre mi futuro. Mis sueños siguen, solo que ahora tomarán un camino que no tenía pensado hace años atrás.

 

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Lo mismo sucedió cuando decidí que tendría que irme, no podía ser que me haya doblegado ante un grupo de esclavistas, no, tenía que encontrar una razón lógica, coherente, con la que pudiera tomar una decisión por mí mismo. Fue entonces cuando dije: ¿Por qué quedarme?

No por simple chauvinismo y «amor a mi país», ya que para mí, un país no es el territorio, los recursos, el estado, no, un país son principios y valores fundamentales, que las personas deciden seguir libremente. En ese caso, no me podría quedar por «mi país», todos mis valores parecen ser contrarios a los de él, debe haber otra razón.

¿Las personas? Bueno, amo a mi familia, mi novia, solo tengo un par de amigos, a los demás, les suelo tener antipatía, son contadas las personas aquí que tienen virtudes para ser admiradas, por tanto, no es razón suficiente.

 

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Entonces, me di cuenta, de que soy como un extranjero, tal vez por eso casi nunca me sienta en mi lugar, estoy en contra de la mayoría, suele declarar opiniones que parecen muy impopulares en cualquier sitio que me encuentre, considero inmoral cuestiones que a todos le parecen normales y para mí son correctas muchas cosas que a los demás les parece raro.

Fue entonces cuando me dije: tienes que ajustarte las bolas y buscar tu sitio en el mundo. Y bueno, en eso estamos, tal vez nunca lo encuentre, tal vez yo esté mal, pero no viviré para ver como otros pisotean mi libertad a cambio de comida y dinero.