Torres del Sisal, torres del suicidio || #1

Volteo al este, veo las áreas verdes de la universidad, estudiantes, profesores, un ambiente plácido y en paz, más adelante observo el símbolo de mi ciudad: el Obelisco, con un blanco tan radiante que opaca todas las estructuras alrededor, rodeado de vegetación, un agradable parque y algunas personas disfrutando un paseo.

Volteo al oeste, al principio me llama la atención los niños que reciben sus clases de natación en la gran piscina olímpica ubicada a un lado de mi casa de estudios, sin embargo, la tranquilidad no dura mucho, ya que más adelante permanecen imponentes aquellos 4 edificios siniestros característicos del paisaje de Barquisimeto.

 

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Las Torres del Sisal, nombradas así debido a que se encuentran ubicadas en el Sisal, barrio que a su vez le fue dado ese nombre debido a que allí está establecida una antigua compañía que usa «sisal» para fabricar cuerdas y sacos.

La historia de estas edificaciones es bien conocida por todos los habitantes de la ciudad; construidas hace más de 40 años, fueron pensadas para satisfacer la demanda de habitaciones de Barquisimeto. Al parecer, los estudios del terreno no se hicieron muy bien antes de la construcción y, más adelante, se descubrió que este era inviable debido a las posibilidades de un futuro desastre.

Se dice pasaba algún tipo de rio bajo tierra o, que los edificios no fueron preparados para resistir sismos, no hay mucha certeza con respecto a esto, son muchas las versiones que circulan sobre la obra, sin embargo, hay un hecho que nunca cambia.

El hombre que llevo a cabo el proyecto fue el que puso la inversión más grande, al darse cuenta que este no se llevaría a cabo, quedo arruinado, hasta el cuello de deudas. Sin poder encontrar otra alternativa, fue el primero en lanzarse de las torres.

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Desde ese momento, han sido mucho los rumores sobre los edificios, generalmente desde una perspectiva esotérica, que si las torres están malditas –extraños grafitis y dibujos se han encontrado allí–, que si grupos de santeros o satánicos operan allí de noche –se han encontrado osamentas humanas en ese lugar–, entre otras habladurías similares.

Lo cierto es, que las torres si tienen algo de siniestro, parecen tener vida propia, como si hablaran a través del viento; su imponente altura –para los estándares de la ciudad– y su horrible fachada, deprimen el corazón de quienes las observan por mucho tiempo.

Esto ha llevado a que muchos guaros –nombre de quienes viven en Barquisimeto– hayan tomado la decisión de seguir el camino que comenzó aquel contratista del siglo pasado, usando las torres como escaleras a su muerte.

Les puedo asegurar que no es nada lindo; no es solo la caída de 25 pisos de altura, tampoco tener que subir en una escalera sin barandas con el viento empujándote para que des un paso en falso, sino el final, ya que abajo te espera una fosa llena de cabillas –barras de acero de 1” de grosor– para asegurar la mortalidad de la caída.

Aun así, han sido 30 las personas que han decidido terminar su historia de esa manera –aunque los rumores dicen que son más de 100–, causando escándalo y alboroto en una ciudad que sigue teniendo mucho de pueblo tranquilo.

 

Como esta, hay muchas portadas de periódico similares. Source.

 

Hasta aquí llegaremos hoy, próximamente les contaré la historia de una persona que por poco se quita la vida en estos edificios, además de mis experiencias personales en él. También, hablaremos sobre el futuro de este proyecto y, como afectan estas obras olvidadas a la ciudad.

 

Saludos